No es solo dónde, es a quién se elige
Para muchas personas, pasar la Navidad en una casa u otra se siente como elegir a una familia por sobre la otra. Por eso la discusión se calienta tanto. Ayuda decirlo en voz alta: «no es la cena, es que mi vieja se va a sentir dejada de lado». Nombrar el miedo de fondo baja la tensión.
Acuerdos que funcionan
Algunas parejas alternan: un año el 24 con una familia y el 31 con la otra, y al año siguiente al revés. Otras arman una sola reunión con todos. Otras pasan una fecha solos, como pareja o con sus hijos, y visitan a las familias al otro día. No hay una fórmula correcta; hay la que les sirve a ustedes y pueden sostener sin rencor.
Cuando la suegra o el suegro presionan
Hay familias que presionan con frases como «si no vienen, ya no es Navidad». Cada uno debería encargarse de poner límites con su propia familia. Si es tu madre la que presiona, te toca a vos hablar con ella, no a tu pareja. Eso evita que el otro quede como el malo de la película.
Con hijos
Cuando hay chicos, se suma su deseo de estar con los primos, con los abuelos o en su casa con sus regalos. También conviene escucharlos, según la edad. A veces los chicos quieren menos viajes y más tranquilidad de lo que los adultos imaginan.
Si hay separación de por medio
Si están separados y hay hijos, las fiestas se vuelven más complejas: con quién pasan el 24, con quién el 31. Acordarlo con tiempo, por escrito si hace falta, y no usar a los chicos como mensajeros, cuida a todos.
Cuando hay una familia ensamblada
En las familias ensambladas, con hijos de parejas anteriores, la organización de las fiestas se multiplica: hay que coordinar con exparejas, abuelos de distintos lados y chicos que van y vienen. Ayuda empezar a hablarlo en noviembre, poner por escrito quién está dónde y a qué hora, y aceptar que no todos van a estar contentos con todo.
El 25 y el 1
Muchas parejas se olvidan de que las fiestas no son solo dos noches. El almuerzo del 25 o la tarde del 1 de enero pueden ser el momento para la familia que no tocó la noche anterior, con menos presión y más calma.
Lo que podemos mirar
En una sesión podemos ver qué está en juego para cada uno, qué acuerdo es posible y cómo plantearlo sin pelear. La consulta la puede pedir cualquiera de los dos. En tarot de pareja explico cómo leo estos temas.
